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LA HISTORIA ORAL COMO ALTERNATIVAPor María Mercedes Molina de C.
INTRODUCCIÓN Para Muchos es fácil aceptar la Historia Oral como una práctica simple, implícita en cualquier grabación, realizada sin importar el criterio adoptado para la selección de los entrevistados o colaboradores, del tipo de testimonio o de la técnica para conducir la sesión. Queremos destacar esta posibilidad y proponemos otro nivel de análisis que garantice procedimientos discutibles dentro de los límites de una técnica. Por consiguiente, se hace imperioso establecer normas metodológicas que se alejen tanto de la espontaneidad como de cualquier estímulo que no esté previamente determinado. Demostramos que la Historia Oral es algo más que unas simples entrevistas y plantemos que la primera tarea, para quien actualmente quiera asumirla, sea precisar sus términos. Tarea ciertamente difícil pues, incluso, internacionalmente hay varias corrientes que definen a la Historia Oral de diversas maneras. Para Wright Mills, por ejemplo, es la reconstrucción de procesos que pueden ayudar a la comprensión de movimientos sociales o de hechos sociales en general. Una nueva metodología de conocimiento de lo social que se apoya en la experiencia de lo vivido, en la subjetividad como forma de conocimiento, tan válido epistemológicamente como los números, los modelos, las curvas o cualquier otro procedimiento de carácter estadístico [Córdova, 1993]. El británico Paul Thompson, quien la utiliza como reconstrucción histórica, hace una larga consideración acerca del uso que tanto historiadores como otros profesionales de ciencias afines, han realizado con la historia oral como metodología. Señala aportes sobre
Hoy en día, la Historia Oral toma su auge por la necesidad de ocupar grandes vacíos históricos de períodos, regiones, pueblos, culturas, hechos y sectores sociales sobre los cuales poco o nada se sabe. El historiador debe tomar conciencia de la existencia de un método más que le conducirá a conocer, auxiliado de varias técnicas y con muchos elementos: a) La historia de los pueblos sin historia (microhistoria) b) La historia de los excluidos (mujeres, marginados sociales, gitanos, delincuentes, homosexuales, etc.) que como sujetos del cambio social, desde múltiples niveles, constituyen otro punto de vista sobre nuestra historia colectiva; y c) La historia militante o la otra historia, la de los vencidos, que contribuye a recuperar experiencias olvidadas o desconocidas. CRÓNICA DE LA HISTORIA ORAL La oralidad ha sido fuente perenne de transmisión de conocimientos.. Tiene sus precedentes en toda una rica tradición oral que viene desde tiempos inmemoriables: las experiencias en China, en los países musulmanes, en la época de los césares romanos o en el Renacimiento. Después de la Segunda Guerra Mundial este método es prácticamente desplazado de las Ciencias Sociales debido al surgimiento de otra metodología que la opacó, hasta su emergencia hoy en casi todas las investigaciones de tipo social. Los griegos y los romanos incorporaron parte de sus observaciones testimoniales en las historias que escribían (Homero, Suetonio). Los primeros presentaron dos modelos de elaboración de fuentes orales: Acontecimientos contados por otros (Tucídides) y observaciones directas (Heródoto). En la Edad Media los poetas celtas eran contratados para proceder a la exaltación de los hechos del pasado. Algunos incluían, además de lo vivido, los discursos populares. Para los Siglos XIV y XV algunas casas nobles trataron de adoptar sus propios historiadores, cronistas encargados de registrar los hechos sobresalientes de los miembros de la comunidad que los contrataba. Con el crecimiento de la época renacentista, siglos XVII y XVIII, lo anterior entró en decadencia, de modo que en el Siglo XVII era prácticamente inexistente. La oralidad pasó a ser el terreno de los folkloristas llamados entonces anticuaristas. Fue Jules Michelet (1798-1874) quien se aventuró a hacer entrevistas, imponiendo de nuevo, el debate sobre el uso de la documentación oral para la historia. Michelet supo captar el sentido de la historia, a la que dio una nueva significación como pasado colectivo en el que el pueblo era el verdadero protagonista. [Tuñon de Lara] En 1869, resumió su programa como un resucitar del pasado de una manera global frente a una historia poco material, que olvidaba aspectos como el suelo o el clima, y poco espiritual, en cuanto que dejaba de lado costumbres, ideas, etc. HISTORIA ORAL VERSUS HISTORIOGRÁFICA De 1920 a 1930, la polémica sobre el significado de la oralidad como fundamento válido para la Historia continuó, aunque marginada por la supremacía de la historiografía que se hacía con documentos escritos, que pasaban desde mediados del siglo XIX, a ser divinizados como solución para hacer la Historia. Sin embargo, la oralidad no murió, fue caminando hasta que en 1930 un hecho nuevo alteró sus pasos. Nos cuenta José Carlos Sebe Bom Meihy, historiador brasileño, que
La Historia Oral actualmente, como técnica de captación de entrevistas directas realizadas a través de grabadoras y de criterios profesionales, como método, tiene una doble emergencia: su relación con los métodos cuantitativos y con la transformación de su aplicación, más la necesidad de conocer nuestra propia realidad, nuestra propia posibilidad histórica, los propios cambios y movimientos que ocurren en la sociedad y con ello, de alguna manera, hacer el método más rico, más fecundo y más útil para los diferentes usos que queramos darle. La podemos observar en tres grandes modalidades: Tradición Oral, Historia Oral Temática e Historia Oral de Vida TRADICIÓN ORAL La característica más presente en la comunicación humana es la oralidad, ésta siempre se impuso como la forma más fácil, rápida y utilizada, es además la más antigua y definida. La memoria es la base para la tradición oral. Es válida como fundamento para las generaciones presentes que estudian algunas comunidades. Aunque memoria es uno de los términos más complejos de definir, es ella la que sirve de base para la Tradición Oral que es, sin duda, el más complicado, difícil y atractivo de todos los géneros de la historia oral. Vale la pena apuntar que hay una diferencia básica entre Tradición oral (que se aproxima y, en ciertos casos, se confunde con memoria colectiva) y memoria histórica (hecha con documentación escrita). Conviene recordar que las matrices básicas del conocimiento humano se apoyan en las reminiscencias milenarias, en los patrones transmitidos por la racionalización de la relación con lo divino, lo sobrenatural o sobre aquello que fue consagrado por la repetición y que llega a convertirse en un mito o dogma aceptado socialmente. Así, las bases mitológicas o míticas derivadas de los textos sagrados como la Biblia o incluso de las sociedades iletradas, se justifican como soportes y resultados de la oralidad de algunas premisas que explican la vida de esos grupos sociales. HISTORIA ORAL TEMÁTICO Es la que más prestigio tiene debido a una mayor proximidad con las formas más comunes de hacer historia, y al uso del cuestionario como la manera de conducir la entrevista. Sometida a un tema, esta alternativa es entre todas las soluciones de Historia Oral la más objetiva y directa y, en este sentido, las relaciones entre las partes (colaborador y entrevistador) quedan neutralizadas por la forma impersonal de abordaje. Es éste el caso típico de uso de la historia oral cuando faltan documentos para los registros analíticos. Como aquí lo que se busca son datos para componer una explicación, el entrevistado o colaborador es un agente mucho más pasivo que el entrevistador. En la actualidad la historia regional y la microhistoria se han visto favorecidas con esta metodología, pues su uso ha contribuido al conocimiento de la historia de pueblos ignorados, representativos de un gran conjunto humano. Los cuestionarios deben ser elaborados relacionando el tema de la investigación con las características del grupo de entrevistados. En el proceso de un estudio sobre la formación del Departamento de Risaralda, por ejemplo, deben ser consideradas las cuestiones generales y la situación específica de cada grupo o pueblo que la vivió. Pero para todos debe mantenerse una pregunta de corte que dé unidad al proyecto. Los cuestionarios deben prepararse teniendo en cuenta: a) tipo de investigación b) códigos c) sistema manual (tablas) d) sistema electrónico (computadora) e) tipo de pregunta: directa, indirecta, de selección, etc. HISTORIA ORAL DE VIDA De las formas de Historia Oral ésta es la más discutible y fascinante. Difiere de las otras soluciones (Temática y Tradición oral), por ser la manera más personal y particular de registrar experiencias tanto individuales como colectivas. A partir del IX congreso Mundial de Sociología celebrado en Suecia en 1978 son consideradas como punto de arranque las Historias de Vida que, como metodología, comienza a vivir un período de renovado interés y de una amplitud de uso muy interesante como reflexión teórica y como práctica metodológica. [Córdova, 1993] Sin creer que algunos grupos sociales son más importantes que otros, la Historia Oral de Vida considera a todos como personas significativas, valorizando y dirigiendo la atención a los sujetos indiscriminados; acepta, en principio, que la historia abarca a todos y que las experiencias individuales son, por ello, históricas. La Historia oral de Vida difiere de las otras soluciones por ser la manera más personal y particular de registrar experiencias. Aunque en apariencia se muestre fácil, es muy difícil y raramente se encuentra alternativa que exija tanto rigor. En la circunstancia de una entrevista con una sola persona, lo que interesa es determinar el número de encuentros suficientes para establecer una narración. Pero cuando se piensa en un proyecto amplio, hecho con un grupo más considerable conviene, para tener un buen resultado, establecer el criterio de selección de los individuos a analizar. La Historia Oral pone al descubierto la lógica en acción de algunos comportamientos; la información oral debe permitir un análisis del hecho social tal como ha sido vivido y practicado por los actores de la sociedad.
La Historia de vida, nos dice Franco Ferraroti, no debe ser utilizada ni como complemento, ni como comprobación de otras metodologías, puesto que ella en si misma es una representación metodológica pertinente del objeto de estudio al cual nos hemos dedicado. LA ENTREVISTA Al entrevistar seguimos una de las técnicas de los primeros historiadores; pero la posibilidad de grabar nos fuerza a abrir un espacio renovador y más difícilmente manipulable, cambiando además, enfoques hasta ahora inalterables. La entrevista es una técnica de conversación por lo general oral y en donde una parte hace de entrevistador y otra de entrevistado. La finalidad de casi todos es obtener alguna información indispensable en el trabajo científico. Exige práctica y pericia, además de una buena visión sociocultural y psicológica. La entrevista requiere de un trabajo previo, de una preparación básica en la cual el investigador debe dotarse de la información fundamental, pero también si le es posible tener conocimiento de algunos detalles. Este regreso del historiador a la entrevista, nos acerca a muchas otras disciplinas y da una nueva dimensión a los archivos, que influyen a la vez en los proyectos científicos.
OBSERVACIONES ACERCA DE LA ENTREVISTA Existe una primera y gran división de las Entrevistas: 1) Dirigida o estructurada, controlada, guiada. Esta sigue un proceso fijado de antemano mediante un cuestionario o una guía de entrevista. 2) No estructurada o no dirigida, en la cual se deja prácticamente toda la iniciativa al entrevistado, permitiéndole que vaya narrando sus experiencias, sus puntos de vista, etc., claro está que en algunos casos el entrevistador puede hacer preguntas pero con miras a que el entrevistado espontáneamente manifieste sus opiniones. 3) Hay también una serie de entrevistas que requieren técnicas especiales como el panel, las múltiples y las entrevistas de profundidad. RIESGOS DE LA ENTREVISTA Entre otros podemos encontrar: a) Falta de información sobre el tema, la región, la personalidad del informante, etc. b) Distorsión por cualquiera de las partes c) Terminología o uso del vocabulario d) Posición política del entrevistador e) Actitud del investigador. Con base en los estudios realizados en Los Anales por Dominique Aarón y F. Janet se pueden efectuar las siguientes recomendaciones: 1. El entrevistador debe permanecer discreto, centrando la entrevista en los temas esenciales. 2. Respetar el estilo y el ritmo del entrevistado. 3. Es necesario precisar con el entrevistado aquellas informaciones donde él alude a ramas de su vida y donde despliega su memoria, ayudando más bien a guiar sus recuerdos. 4. Evitar las investigaciones directas que pudieran evocar un interrogatorio policial o palabras cargadas de valor. 5. Exigir ilustraciones precisas, clarificar las expresiones ambiguas, insistir sobre algunos detalles. El uso de grabadora, el dictáfono y en los últimos años el video, cuando existe un pasado cercano, como en el caso de nuestros pueblos o comunidades, es cada vez más amplio y vital para los profesionales, especialmente entre los historiadores regionales, sociólogos y antropólogos, quienes apoyados en estos instrumentos han logrado construir y reconstruir no solo hechos históricos sino vidas familiares, biografías, evoluciones y desarrollo de ciudades nuevas, de comarcas, etc. Para finalizar esta corta introducción a la Historia Oral, cabe mencionar a algunos historiadores latinoamericanos cuyas obras en este campo han sido resaltadas por sus propios colegas, entre ellos los mexicanos Oscar Lewis en Los hijos de Sánchez, Luis González y González con su Pueblo en Vilo, el colombiano Orlando Fals borda en Mompox y La Loba; lo argentinos Elizabeth Selín y Jorge Balan, quienes realizaron varios trabajos al norte de México (Monterrey) sobre migraciones; los venezolanos Carlos Eduardo Febres y Roberto Briceño León (efectos perversos del petróleo) y la brasileña María Isaura Pereira con la historia de un mulato líder, además de los alumnos de Roger Bastide en Brasil. 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